viernes, 8 de enero de 2010

Cabo de Palos y Baal Hammón

Hay lugares de los que sería complicado deducir su sacralidad sino fuera, como en este caso, por las fuentes antiguas. Y no porque no lo merezcan, sino porque éstos han sido cercados, no por poderosos ejércitos, sino más bien por el urbanismo desmesurado vigente en los tiempos que corren, como también es el caso. Este promontorio sobre el Mediterráneo fue consagrado por los cartagineses al dios fenicio Baal Hammón, el que fuera luego identificado con el dios del tiempo romano, el mismísimo Saturno, que a su vez fuera la latinización del griego Cronos. La fundación de la nueva Cartago, muy próxima al Cabo de Palos, trajo consigo, lo que sus parientes fenicios trajeron con anterioridad en anteriores fundaciones, es decir, todas sus mercancías, costumbres, instituciones y, como no, sus dioses. De este modo, este lugar que, afortunadamente, aún conserva virgen su fondo marino, quedó consagrado, y así quedará en la memoria del ser humano, a aquel dios que con los púnicos vino del Mediterráneo oriental, al dios Baal Hammón.

















Según Plinio el Viejo y Rufo Festo Avieno, sobre el promontorio del cabo hubo en la antigüedad un templo consagrado a Baal Hammón, identificado luego por los romanos como Saturno.
(Wikipedia)

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