martes, 2 de noviembre de 2010

¿Confluenta? y Las Matres, Duratón

Muy cerca de la población de Duratón, se encuentran los restos de lo que pudo ser una de las ciudades arévacas citadas por Ptolomeo: Confluenta o Confluentia. En concreto hablamos de el Yacimiento Arqueológico de Los Mercados. Las coordenadas dadas por Ptolomeo parecen coincidir con este yacimiento, pero todavía no existe ninguna prueba arqueológica definitiva al respecto, aunque sí una serie de indicios que nos acercan a ella. El propio nombre parece significar "confluencia de ríos o caminos". En este caso el yacimiento se encuentra entre los ríos Duratón y Serrano y en el cruce de vías de comunicación bastante antiguas. Ptolomeo, además, define a Confluenta como la ciudad arévaca más occidental y, hasta el momento, no se ha hallado ningún yacimiento arévaco más occidental que nuestro protagonista de hoy. Desde este punto de vista, parece probable que Los Mercados sea la antigua Confluentia, aunque hemos preferido ponerlo en un interrogante porque así lo exige la prudencia.
Se corresponda o no este yacimiento con esa antigua ciudad, en éste han aparecido importantes piezas, expuestas en el Museo de Segovia, como el fragmento de una escultura del dios Apolo o, como nuestra protagonista de hoy, un ara votiva dedicada a Las Matres, esas divinidades de la fertilidad tan comunes en el mundo celtibérico.
















Yacimiento Arqueológico de Los Mercados, Duratón

Entre las divinidades autóctonas con marcado carácter geográfico y genérico, debemos destacar a las matres. Estas divinidades están concentradas en la zona celtibérica, la mayoría de las aras votivas corresponden a la región centro oriental de Castilla la Vieja, en las cuales siete pertenecen a Burgos, dos a Soria, una a Segovia y otra a Alava. Los epítetos que las acompañan, por lo general, son propios de topónimos o gentilidades. Se las representa normalmente en triada y con cestos llenos de frutos, con un cuerno de la abundancia o sencillamente como madres con un niño en el regazo. Atributos estos de la fertilidad de los campos, de la prosperidad y de la fecundidad humanas. Tienen, asimismo, un carácter mistérico, que proviene de su transformismo y representación múltiple, avalado desde su más remota antigüedad. Las matres son la triple diosa ectónica y fecunda de la naturaleza, una mujer muy vieja que se transforma en joven fértil y pródiga. Las diosas madres están en relación con el mundo subterráneo; posiblemente constituyen un legado del neolítico, o quizás sean anteriores. La Tierra vista como una gran matriz, sus cuevas, sus fuentes, el campo yermo y con fruto; la Luna rigiendo el calendario y el ciclo de las mujeres, la lluvia y las mareas. La Gran Madre aparece como la encarnación de la ley (themis) y de la muerte.
(Mª Ángeles Roque, Revista de Folklore, Nº 110, 1990).

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