jueves, 27 de octubre de 2011

Las cabezas del Cerro de los Santos, Montealegre del Castillo

Ya hablamos por estos lares del famoso santuario ibero de la Gran Dama Oferente: El Cerro de los Santos, en Montealegre del Castillo. Nuestra visita fue para dejar constancia de la gran importancia de este antiguo yacimiento, no sólo para sus antiguos moradores, sino para el conocimiento actual del mundo ibero. Hoy queremos tratar, a través de la correspondiente fuente extraída de la Exposición ya clausurada en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, un aspecto muy particular de este santuario y no es otro que el gran número de esculturas de cabezas masculinas halladas en el mismo. Como si de una cultura céltica de las "cabezas cortadas" se tratara, en este santuario se hallaron estas creaciones que se creen fueron realizadas por separado, sin que hayan formado nunca parte de cuerpos esculpidos que hayan podido desaparecer. Os ponemos la foto de una de ellas que recuerda a una especie de "buda", destacando el gran tamaño de sus ojos, y aunque no exista probablemente una conexión directa, sí nos hace recordar, sin embargo, el toque orientalizante de esta antigua civilización ibérica.




















El temprano descubrimiento del santuario ibérico de El Cerro de los Santos, en Montealegre del Castillo, (Albacete) como consecuencia de una tala de árboles en 1830 y, con ello, de sus famosas esculturas, ha dificultado de manera extrema poder comprender el verdadero significado de tan inusual concentración de estatuaria en bulto redondo. Son más de 400 los ejemplares que han llegado hasta nuestros días y de ellos, 87, corresponden a cabezas varoniles que bien pudieron ser talladas como tales y no como figuras completas. Es decir “exvotos” de cabezas. La cabeza –en las figuras completas- fueron siempre talladas como la parte corpórea más importante y, dentro de ésta, los ojos… Así, pues, no tengamos reparo en defender, por parte de los artesanos iberos, el trastocar de manera consciente las proporciones reales –canónicas- en aras de una lectura interna propiamente ibérica. Paralelamente, la abundancia de tallas y la cierta homogeneidad en su trabajo permite suponer la existencia de un taller estable, ubicado en la cercanía del santuario, con una producción –en cierto modo- industrializada.De hecho, no fue hasta la década de los años 60 del pasado siglo XX cuando Augusto Fernández Avilés –en codirección con el entonces Director del Museo de Albacete, Joaquín Sánchez Jiménez- quienes acometieron las primeras excavaciones en el santuario destinadas a obtener la tan ansiada “secuencia estratigráfica” y, con ella, poder fecharlas por criterios arqueológicos y no los hasta entonces habituales –y resbaladizos- de carácter estilístico.Aun con todo, tras más de 100 años de excavaciones y estudios arqueológicos, lamentablemente, las palabras del hispanista Gèrard Nicolini siguen vigentes: el santuario ibérico de El Cerro de los Santos “no ha tenido aún la publicación que se merece”; creemos, por ello, ya va siendo hora…
(Texto explicativo Exposición "¿Hombres o dioses? Una mirada a la escultura del Mundo Ibérico")
















El Cerro de los Santos, con el Monte Arabí de fondo

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