lunes, 27 de febrero de 2012

El Santuario de Diana de Segóbriga, Saelices

Hoy retomamos el blog para hablar de nuestras pesquisas realizadas ayer mismo ante la joya, tristemente muy deteriorada, del Santuario de Diana, en las cercanías de las ruinas de la antigua Segóbriga. El templo se encuentra en un monte, principalmente de encinas y otras especies del género quercus, no lejano a lo que fue la antigua ciudad celtíbera, romana y visigoda, en la otra orilla del río Cigüela, en una finca conocida como Cortijo Pilar. No daremos más pistas, aunque sí diremos que pasear hasta este relive esculpido en la roca caliza propia de aquellos parajes, adentrándose en un monte con el que se especula bien pudo ser sagrado para los propios celtíberos, a través de lo que fue la calzada que unía Segóbriga con Carthago Nova, fue una experiencia inolvidable. En este monte se pueden contemplar las antiguas canteras -conocidas como de Los Rostros, cuyo motivo de su denominación pudimos comprobar con una cabeza de pequeño tamaño esculpida en la pared de una de ellas- de donde, según te cuentan en las visitas guiadas de Segóbriga, se sacó gran parte de la piedra con la que fue construida la ciudad romana.

















Monte donde se halla el santuario visto desde Segóbriga

El relieve nos recordó en gran medida, aunque peor conservado y de menor tamaño, al templo de Diana de Cenicientos, también tallado en una piedra al aire libre. Tanto uno como otro, por su sutileza y recogimiento, dan la impresión de ser más un voto particular a la diosa que no un lugar de culto colectivo, por lo que resulta complicado deducir qué dimensiones cultuales pudieron tener durante su periodo de vigencia como elemento religioso. Centrándonos únicamente ya en nuestro templo a Diana protagonista de hoy, diremos que se compone de cuatro escenas, aunque parece adivinarse hacia la izquierda una quinta. Sólo en una de ellas -salvo la figura de un can en otra- se conserva, aunque de manera bastante deteriorada, la escena más o menos completa. Se trata de una figura humana rodeada de perros que parece estar sacando de su carcaj una flecha. Rápidamente, y así se refleja en el texto explicativo de la réplica de este relieve existente en el Museo de Segóbriga, identificamos dicha figura con de la diosa Diana, como diosa de la caza, a la que estaba consagrado dicho santuario. Pero gracias a una brillante conclusión de nuestro buen amigo Pedro, y debido a que esta escena parecía ocupar un papel menor ante la huella de la escena de su derecha -izquierda para el observador- llegamos a la conclusión de que la figura de la propia Diana bien pudo estar en dicho espacio en el que a día de hoy ya no queda nada, pasando a divagar los allí presentes con la posibilidad de que la figura, aún conservada, bien podría corresponderse con un desafortunado personaje mitológico, el cazador Acteón, el cual se encontraba con sus perros mientras trataba de cazar, esos mismos que posteriormente serían sus verdugos. También pudiera ser que fuera la representación de un supuesto oferente, un cazador que rindiera honores a la diosa de la caza.















En la parte superior, el relieve del Santuario de Diana. En la parte inferior, la réplica del Museo de Segóbriga

Queda abierto, por tanto, el debate, en cuanto a determinar si dicha figura se corresponde con una figura femenina o, sin embargo, fuera masculina. Un debate que gracias a una interesantísima fuente aportada por Eugenio, otro buen amigo también protagonisma en nuestra aventura de ayer, puede hacer difícil que la conclusión de Pedro pueda ser rebatida, pues esta fuente aporta una prueba muy sólida. En un trabajo de 1999 de Jorge Maier, con la colaboración de Luz Cardito, para la Comisión de Antigüedades de la Academia de la Historia, se encuentra un dibujo, del Templo de Diana de Segóbriga, de 1790 de un tal Juan Antonio Fernández donde se representan cuatro escenas: dos de ellas femeninas y dos masculinas. Pues bien, únicamente las masculinas son representadas con perros y las dos femeninas, que ocuparían la primera escena de la derecha y la segunda de la izquierda, aparecen sin estar rodeadas de canes. La existente en la actualidad parece corresponderse con la segunda de la derecha, y ésta es una figura masculina, por lo que sería quizás conveniente que los propios gestores del Museo trataran de cuestionar la propia postura tomada al respecto, la cual queda patente en el siguiente texto que os traemos como fuente. Terminaré diciendo que destacan también una serie de inscripciones latinas sobre la roca, donde una de ellas se encuentra en bastante buen estado de conservación.



























Ilustración y texto de Juan Antonio Fernández. 1790.


*Fuente: cartel explicativo del Museo de Segóbriga sobre el relieve del Santuario de Diana de Segóbriga:

A unos 500 metros, al suroeste del cerro sobre el que se asienta la ciudad de Segóbriga y al otro lado del río Gigüela, se sitúa el Templo de Diana, uno de los monumentos más interesantes y famosos de esta ciudad, descubierto en el siglo XVI. Este lugar fue en la antigüedad un lucus o bosque sagrado, conservado todavía en el entorno boscoso de Segóbriga, del que formaría parte el monumento rupestre, denominado Santuario de Diana. Conserva un conjunto de cinco paneles, cada uno de ellos con tres espacios. El central y mejor conservado ofrece una representación en bajorrelieve de la diosa cazadora rodeada de sus perros, debajo una inscripción dedicada a ella centro de un recuadro y en su parte superior un tímpano en forma de templo.

2 comentarios:

  1. Muy buenas Argantonios,

    El boceto de 1790 ayuda mucho a despejar las dudas que tuvimos el domingo por el mal estado del santuario.
    Mi opinión es que las figuras con perros y túnica corta son representaciones de Diana, porque he leído que es una de las formas clásicas de representación. Pueden parecer figuras masculinas, pero yo creo que esto se debe al contraste con las otras dos figuras de túnica larga, que aparecen indudablemente mujeres.
    Entre el hábito de cazador, los perros y las flechas y el carcaj (estos dos últimos elementos sí los pudimos apreciar in situ) creo que no queda más remedio que decantarse por Diana y no por Acteón.

    Y dudo de que sea Acteón porque entiendo más lógico que a este pastor se le representase siendo cazado por sus perros, pero no en un momento previo. Si acaso fuese una escena narrativa y hubiese otro panel con la escena del desenlace fatal, ... pero no lo hay.

    Ahora me pregunto quiénes pueden ser las otras dos figuras, con túnica larga. Bien podría ser Diana de nuevo representada bajo otra advocación, como la Diana Lucina de Cenicientos (en opinión de Alicia M. Canto), que era diosa protectora de la fertilidad.

    De ser ciertas estas hipótesis, tendríamos dobles figuras de Diana, como diosa de la caza y de la fertilidad. A qué pueda deberse esta posible duplicidad le corresponde explicarlo a los expertos, porque yo no tengo ni idea.

    Es una pena que apenas se conserven fragmentos del texto grabado en el inferior de los paneles, porque ahí tendríamos todas las respuestas.

    Un fuerte abrazo y a ver cuándo repetimos excursión!!

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  2. Grandísima aportación, Papandreu. No disponía de esa información y eso le da un giro completo a mis inmediatas impresiones, pues me parecían dos figuras femeninas junto a dos masculinas, pudiendo ser, como bien apuntas, dos visiones distintas de la propia diosa.
    Otro abrazo para ti y habrá que repetir

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