lunes, 21 de enero de 2013

Necrópolis del Bronce en la mina Cobre Las Cruces, Gerena-Salteras-Guillena

Hoy nos acercamos a un complejo minero -Cobre Las Cruces- de grandes dimensiones, entre las poblaciones de Gerena, Salteras y Guillena, o lo que es lo mismo, entre las comarcas de la Sierra Norte y Metropolitana de Sevilla. En esta mina de cobre de grandes dimensiones, en los últimos quince años, tal y como leímos en terraeantiqvae.com, que a su vez enlazaba con diariodesevilla.es, han aparecido hasta 49 yacimientos arqueológicos que van desde la Edad del Bronce -III milenio a. C.-, pasando por los periodos turdetano, púnico, romano, islámico y cristiano. La noticia, de hace justo un par de meses, se detiene en la presentación de un libro -Intervenciones arqueológicas en el área del proyecto minero Cobre Las Cruces (1996-2011)- donde se recopilan y describen los hallazgos arqueológicos que las excavaciones de esta mina han ido sacando a la luz.
De entre todos estos yacimientos descubiertos, nuestra ficha de hoy se quiere centrar en la Necrópolis de la Edad del Bronce hallada en esta mina, la mayor y mejor conservada de todo el suroeste peninsular, según palabras de los propios arqueólogos.

Mina Cobre Las Cruces - Europa Press

*Fuente: Luis Sánchéz-Moliní, diariodesevilla.es - 22/11/2012

De todos los hallazgos, Hunt -Mark A. Hunt Ortiz- destaca especialmente las 73 inhumaciones que "constituyen el mayor y mejor grupo conservado de la Edad del Bronce en el suroeste de la Península Ibérica". Según el arqueólogo, este "excepcional" conjunto de restos óseos ha permitido "un conocimiento preciso de esta población", con datos como edad, sexo, estatura, enfermedades, ritos, etcétera. Por ejemplo, se observa que se enterraba de una manera distinta según el género del difunto.

"Los adultos femeninos siempre se enterraban apoyando el cuerpo sobre su derecha, y los adultos masculinos sobre su izquierda. Esto nos permitirá indentificar el sexo de algunos restos en el caso de que sus condiciones de conservación no permita un análisis riguroso de antropología física".

Gracias a los análisis de huesos y dientes encontrados en estos enterramientos se pueden estudiar las diferentes enfermedades que dieron malos días y peores noches a los hombres del Bronce: unas vértebras con claros indicios de artrosis, una fractura costal, una periostitis en el peroné derecho... Al parecer, las enfermedades persiguen a los afectados más allá de la muerte. Una conclusión clara: son más frecuentes las lesiones por el excesivo esfuerzo físico del hombre de esta época que por traumas relacionados con hechos violentos o accidentales.
De los enterramientos de la zona de Cobre Las Cruces también llama la atención que a las mujeres se les solía poner punzones en sus ajuares funerarios. Hunt aventuró la hipótesis que esto se podría deber a la relación de las féminas con labores relacionadas con la artesanía de la piel. También destacó de la etapa del Bronce Final la aparición de los primeros objetos relacionados con la actividad metalúrgica de los habitantes de la zona, como son un mortero de piedras con cazoleta y un fragmento de escoria.

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