miércoles, 17 de julio de 2013

Cueva de la Lluera, Priorio-Oviedo

Volvemos al valle del Nalón, de abundantes manifestaciones prehistóricas; en concreto a la parroquia ovetense de Priorio, para hablar de la Cueva de la Lluera, en la que existen un buen número de grabados atribuidos al Solutrense (20.000-15.000 a. C.). Esta cueva presenta dos cavidades, conocidas como La Lluera I y La Lluera II. En la Lluera I, dividida por lo que se conoce como el Porche, el Panel de entrada, la Gran hornacina, la Cornisa y el Friso, destacan un gran número de figuras de animales, como caballos, uros, ciervos o cabras, mientras que en La Lluera II, de menor tamaño, los muros presentan distintos signos, de formas triangulares en su mayoría, que han sido interpretados como símbolos sexuales femeninos, quien sabe si como culto a la fecundidad, como se suele deducir en estos casos.
Los grabados están orientados al Sol, al mediodía, observándose con diferente iluminación a lo largo del día, con lo que su visión va variando. Se considera como uno los santuarios exteriores más completos del arte paleolítico en Europa.

Lluera I - asturnatura.com

*Fuente: Folleto informativo

La cueva se abre en un pequeño escarpe calizo de la margen derecha del río Nalón, aguas abajo, en su curso medio. Aunque el yacimiento se conoce como Cueva de La Lluera, sería más correcto hablar de Cuevas de la Lluera ya que se trata de dos cavidades distintas y que se caracterizan por tener un escaso desarrollo longitudinal: La Lluera I presenta una planta en forma de U invertida y cuyas galerías laterales presentan unas dimensiones de 15 y 13 metros respectivamente. La Lluera II se corresponde con una pequeña cavidad (localizada a unos 70 m de la anterior aguas arriba) de unos 4 m de desarrollo longitudinal.

Una de las particularidades del arte de La Lluera I es que las representaciones son todas grabados que se disponen en el espacio correspondiente al vestíbulo de la cueva y alcanzando hasta el umbra de penumbra (zona hasta donde llega la luz solar), lo que permite definir su arte como un verdadero Santuario Exterior.
Pared izquierda. Las representaciones dan comienzo con la figura de un caballo localizado en la zona próxima a la entrada actual (Porche) y a cuya figura se asocian varios signos lineales. A escasa distancia, pero en un ángulo distinto de la misma pared, aparece un panel con multitud de trazos que se entrecruzan y en donde se reconocen figuras d euro, caballo, cierva y macho cabrío: es el Panel de Entrada. Junto a éstas destaca la presencia de varias líneas cérvico-dorsales a modo de contornos inacabados de cierva.
A continuación de este panel, la pared se curva formando una hornacina cóncava que acoge el conjunto más singular y mejor organizado de la cueva: la Gran Hornacina. En su parte central destaca la presencia de seis uros de distintos tamaños (de más pequeño a más grande de techo a base) y colocados en oblicuo siguiendo líneas de fuga que coinciden con una fisura en la propia pared. Este recurso, tan poco frecuente en el arte peleolítico, contribuye a dotar al conjunto d euna sensación de perspectiva.
Tanto su disposición como el distinto modelado del surco del grabado que muestran cada una de las representaciones, especialmente las que se encuentran en primer término, favorecen el hecho de encontrarnos ante una posible escena de marcha de manada. En el espacio que queda libre entre los bóvidos pueden verse las figuras de varias ciervas que transmiten sensación de movimiento y un caballo. La continuación de la pared de la hornacina ofrece un espacio en el que se reconocen, en la zona central, dos figuras de bisonte y, en un pequeño friso superior, trazos no figurativos, una cierva y un pequeño bisonte.
Pared derecha. Las representaciones se articulan en tres bandas o frisos horizontales: el superior presenta una confusa malla de grabados en los que puede identificarse alguna cierva; el friso medio se estructura en tres zonas que coinciden con relieves topográficos de la pared y, aunque muestra idéntica confusión de líneas grabadas, pueden distinguirse varias ciervas que disminuyen de tamaño desde la boca de la cueva hasta el interior. Especial importante posee el grabado de una gran cierva que muestra, en su pecho, un surco profundo con moldeado en su labio interno. También destacan dos pequeñas ciervas localizadas en el umbral de penumbra que se caracteriza por presentar un grabado más fino y menos profundo que el resto de las representaciones de la pared. Por último, en el friso inferior y dentro de una pequeña oquedad u hornacina, encontramos diversos signos junto con una posible representación de mamut.

Por lo que respecta a la Lluera II, las escasas representaciones se reducen a signos triangulares de distintos tamaños (interpretados como posibles vulvas) y dispuestos alrededor de la representación de una pequeña cierva.

Lluera II - laregioninternacional.com

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