jueves, 6 de febrero de 2014

El menhir de Iruñarri y el monte Elazmuño, Eratsun

Volvemos a Navarra, a territorio euskaldún, y nos acercamos a Eratsun, en el Alto Bidasoa, para visitar el monte Elazmuño. En la falda meridional de esta montaña, muy cerca de la cumbre (a 1.000 metros de altitud, por los 1.050 del monte) se encuentra el menhir de Iruñarri. Se sitúa en una ruta con tres estaciones megalíticas -Eskain, Maloa y la propia Iruñarri- con unos cuarenta megalitos censados entre dólmenes, menhires, crómlechs y túmulos. Nos encontramos ante un conjunto de montañas consideradas, a buen seguro, como sagradas por sus antiguos moradores. El monte Elazmuño o Iruñarri, pues también toma el nombre del menhir, constituye un auténtico mirador sobre las tierras y valles circundantes, incluida la bahía de Donostia. Alrededor del menhir existen distintas leyendas, que recogemos en el texto que traemos como fuente, además de otorgarle, a este monumento, la tradición popular el poder de la fecundidad, en rituales que se vienen repitiendo en otros muchos lugares alrededor de una piedra a la que se considera sagrada.

Menhir de Iruñarri - Alfonso Martinez, panoramio.com


*Fuente: José A. Perales - diariodenavarra.es

El menhir de Iruñarri se encuentra a 1000 metros de altitud, en la ladera meridional del monte Elazmuño. Es así como se conoce tradicionalmente esta cumbre de 1.050 metros que corona los altos de Ezkurra. Hoy, debido a la fama alcanzada por el menhir, el nombre habitual del monte en su conjunto es el de Iruñarri. Como señala el filólogo Mikel Belasco, la palabra viene del vasco harri "piedra" e Iruña, "Pamplona". Así que la traducción literal sería "la piedra de Pamplona". Varias leyendas afirman que este monolito fue lanzado hasta aquí por Sansón -otros dicen que por Roldán o por los gentiles-, desde el monte Igueldo de San Sebastián o desde el prado de Otsola (Beruete). Como suele decirse de otros monolitos, la piedra se quedó corta en su trayectoria y fue a caer en este emblemático rincón del Pirineo navarro.
El menhir marca con precisión los cuatro puntos cardinales. Además está ligeramente inclinado al mediodía, en una estudiada posición que parece tener en cuenta los movimientos del sol y la luna.
Debido en parte a su morfología, este menhir ha generado numerosas especulaciones y leyendas. En 1960, el investigador de megalitos Luis Peña Basurto apuntaba que la sombra que provoca el monolito forma una silueta humana que va moviéndose a lo largo del día o de la noche con la órbita cambiante de los astros. De ahí le vendría, dice, el nombre de Irudiarri: "piedra de la figura o de la imagen". Asimismo, se ha señalado la posible derivación de la palabra iruñarri de iruin "mango" y arri (piedra). Este ultimo dato parece aludir a la forma fálica de esta escultura prehistórica descubierta en 1927 por Juan Miguel Sansinenea.
Antiguamente, se atribuía a este menhir el poder de dar fecundidad a las mujeres estériles. También se le han colgado cuentos populares que se repiten en otros muchos pueblos. "En Leitza, solían comentar por ejemplo que los de Ezkurra intentaron derribar el menhir a huevazos", señala Belasco citando a Barandiarán. "Como es de suponer no lo consiguieron. Sin embargo, cuando uno de ellos le arrojó un huevo de gallina negra, les pareció que la piedra empezaba a sudar, lo que les animó a perseverar en sus afanes. Y en ello continuaron durante largo tiempo".
Hoy, como el menhir sigue en pie, los vecinos de Ezkurra y Eratsun, cuyos límites municipales confluyen cerca del monolito, han decidido que la piedra les representa.


Cumbre del monte Elazmuño tras el menhir - luberri.net

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