martes, 4 de marzo de 2014

Las Botargas y Mascaritas, Almiruete-Tamajón

Estamos en días de carnaval y eso es indicativo de que la primavera, como estación del resurgimiento de la vida, está cada vez más cercana. Esta fiesta, hoy en día muy conocida por grandes celebraciones carnavalescas contemporáneas al estilo del carnaval de Venecia o el de Río de Janeiro, a nivel internacional, o del de Cádiz o Santa Cruz de Tenerife dentro del Estado español, esconde otras muchas celebraciones mucho más ancestrales y en armonía con los ciclos de la naturaleza, que son las festividades que verdaderamente aquí nos interesan. Estos festejos conectan con ritualidades muy antiguas y, como tal, no han podido sobrevivir en otros entornos que no sean los rurales, como el lugar al que hoy nos acercamos. Estamos hablando de Las Botargas y Mascaritas de Almiruete, población perteneciente al municipio de Tamajón en la comarca Sierra norte de Guadalajara o, más popularmente conocida, como la comarca de los Pueblos Negros o de Pizarra Negra, por ser este último el material constructivo más empleado en la arquitectura popular de estos pueblos. Estos personajes masculinos y femeninos -las botargas y las mascaritas- se encuentran para después recorrer el pueblo y esparcir pelusa, en un claro ritual de fertilidad, además de perseguir a los niños y las mozas "casaderas".

Como en muchas de las mascaradas invernales, se hacen sonar muchos cencerros, además de cascabeles, buscando espantar a los malos espíritus y despertar a la Naturaleza aletargada durante el largo invierno.
Estos días traeremos al blog más muestras de estos festejos, que ya iniciamos la semana pasada con los recuperados Machurreros de Pedro Bernardo. Antes trataremos de desentrañar el origen o verdadero significado etimológico de la palabra carnaval; así, según la RAE, la palabra proviene del italiano 'carnevale', que a su vez vendría de carne y levare, que significa 'quitar carne', en clara referencia al comienzo del ayuno de la Cuaresma. Pero también se dice que viene de la expresión latina 'carrus navalis', tal y como nos cuenta José Ortega y Gasset en su obra El hombre y la gente: «El carnaval, hoy ya moribundo, ha sido la perpetuación en las sociedades cristianas occidentales de la gran fiesta pagana dedicada a Dionisos, el dios orgiástico que nos invita a despersonalizarnos y a borrar nuestro yo diferencial y sumirnos en la gran unidad anónima de la Naturaleza. Basta esto para que presumamos en él una divinidad oriental. Y, en efecto, según el mito helénico, Dionisos llega recién nacido de Oriente en un navío sin marinería ni piloto. En la fiesta, este navío, con la figura del dios, era transportado por calles y campos en un carro, en medio de la muchedumbre embriagada y delirante. Este carrus navalis es el origen de nuestro vocablo car-naval, fiesta en que nos ponemos máscaras para que nuestra persona, nuestro yo, desaparezca. De aquí que la mascarita hable con voz fingida a fin de que también su yo resulte otro y sea irreconocible. Es la gran fiesta religiosa de jugar los hombres a desconocerse entre sí, un poco hartos de conocerse demasiado. La carátula y el falsete de la voz permiten, en esta magnífica festividad, que el hombre descanse un momento de sí mismo, del yo que es, y vaque a ser otro y, a la par, se libre unas horas de los tús cotidianos en torno.».

Estos festejos creo que van más allá del mundo grecorromano, a pesar de la conexión dionisíaca a la que se acaba de hacer referencia, y están mayormente relacionados con todo este tipo de festejos invernales con los que se trata, como siempre decimos, de espantar a los malos "espíritus invernales" y despertar a la Madre Naturaleza haciendo sonar, en gran algarabía, multitud de cencerros para que la Primavera vuelva a hacer acto de aparición.


placeresymas.files.wordpress.com

*Fuente: almiruete.com

El carnaval comienza a las 16 h. del sábado cuando, tras el toque del cuerno, aparecen los Botargas bajando en fila por alguno de los cerros que rodean el pueblo. Previamente, los Botargas se han vestido en un lugar secreto, ayudados a disfrazarse por antiguos botargas. Al llegar al pueblo, comienzan a desfilar en fila de a uno o por pares por las calles del pueblo. Hacen sonar sus cencerros acompasadamente, manteniendo el paso, aunque ese orden al desfilar no quita que alguno de los asistentes pueda recibir algún susto o remojón en las fuentes del pueblo. Tras dar dos o tres vueltas a la plaza, los Botargas reanudan su recorrido por las calles para recoger a las Mascaritas, que les esperan en una casa del pueblo que sólo conocen los Botargas. En ese momento, cada Mascarita se empareja con un Botarga, y reanudan juntos su desfile por las calles, con las caras ocultas tras sus máscaras. En la última vuelta al pueblo, las Mascaritas recogen confeti, y los Botargas los juncos con la pelusa que, al llegar a la plaza, arrojarán a los asistentes como símbolo de fertilidad. A continuación, Botargas y Mascaritas se quitan las caretas, que ya no volverán a utilizarse ni en este ni en carnavales venideros. Los Botargas cambian el gorro blanco por el sombrero negro, y llenan el botillo de vino que ofrecen a los asistentes. Estos, si los Botargas se despistan, pueden “robarles” el botillo y salir corriendo por el pueblo y fuera de él, hasta que los Botargas le atrapen y le lleven a la taberna, donde deberá invitar a los Botargas que le hayan cogido. Mientras, en la plaza, hay bailes populares, a la vez que aparecen otros personajes característicos del carnaval de Almiruete, como la Vaquilla y el Oso con su Domador. Cada uno en su papel, estos personajes asustan y provocan a los asistentes. Aunque el protagonismo del carnaval lo tienen Botargas y Mascaritas, todo el que quiera puede disfrazarse como lo haría en cualquier otro carnaval. Cuando pasa la tarde y hace rato que es de noche, los Botargas y Mascaritas van casa por casa del pueblo pidiendo el somarro. El somarro consiste normalmente en comida, que disfrutarán al llegar la noche en una cena a la que sólo asisten Botargas y Mascaritas. Del mismo modo que los lugares en los que se disfrazan, los Botargas y Mascaritas cenan en una casa presuntamente secreta, con el fin de que los que no se disfrazan no les quiten la cena o les tapen la chimenea.

pueblosarquitecturanegra.es

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