miércoles, 12 de agosto de 2015

San Pedro de Rocas, Rocas-Esgos

Estamos en un lugar, que pese a la carencia de rotundas pruebas arqueológicas que nos hagan decir, de forma contundente, que nos encontramos en un antiguo lugar de culto pagano, son muchas otras las evidencias que nos hacen intuirlo. Así, por ejemplo, evidencias de culto al agua, que nos entroncan, muy a buen seguro, con tiempos precristianos, además de la mención de que los fundadores del más antiguo monasterio cristiano de Galicia, incluso de todo el Estado español, según se dice, fueron continuadores de las prácticas de culto llevadas a cabo en este lugar; así se establece en la lápida fundacional conservada en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense, donde seguramente se haga referencia a anteriores cultos cristianos allí celebrados, pero, como comentamos, se cree que éstos se remonten mucho más atrás, a tiempos célticos. También se dice que un personaje tan enigmático, llamado por algunos el "último druida", ya en tiempos cristianos, como fue Prisciliano, pudo pasar por este enclave, aunque esto no está del todo demostrado. Lo que es cierto es que nos encontramos en un lugar de gran potencial telúrico, de los tantos que abundan en Galicia, y donde los cultos se han ido sobreponiendo, el último de ellos el cristiano. No hemos dicho aún su nombre; es conocido este monasterio como San Pedro de Rocas, en la parroquia de Rocas, del concello de Esgos, en la comarca orensana de la Ribeira Sacra, comarca de la que, como bien nos cuenta Alfredo Orte en su web amiga Rutas y Leyendas, de la que extraemos unas líneas, proviene de Riboyra Sacrata, que significaba Robledal Sagrado, con toda la connotación ancestral que ello contiene.

Foto: galiciaenteira.com
Foto: turgalicia.es

*Fuente: rutasyleyendas.com

En un lugar remoto de la Riboyra Sacrata, es decir, del Robledal Sagrado como así se dio a conocer en el siglo XII esta comarca, se encuentra el más antiguo monasterio de toda España. San Pedro de Rocas es uno de los templos cristianos que se hunden en las tinieblas de la historia, un Cristianismo que poco tiene que ver con el que se imparte en los catecismos modernos. A medida que nos acercamos a este enclave, nos percatamos que dos elementos dominan en el paisaje, el bosque y las rocas. Colinas erosionadas y cubiertas de árboles y vegetación ofrecen una panorámica laberíntica y remota, muy similar a la que debieron tener los siete anacoretas que se retiraron por estos pagos en el año 573. Esta es la fecha que aparece en el ara fundacional, conservada hoy en el museo arqueológico de Ourense, donde se detalla el nombre de los valerosos ermitaños (Hereditas, Eufraxi, Eusani...) En esa misma inscripción se nos señala para nuestro asombro, que estos hombres no eran sino herederos del culto en ese cenobio. Lo cierto es que antes de esa fecha sólo podemos aventurar hipótesis sobre sus remotos orígenes.
La profesora Ana María Malingre apuesta en su obra "Pisamos tierra de monjes" por la existencia de un templo pagano anterior, aunque no existen evidencias concretas al respecto. 


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