viernes, 27 de noviembre de 2015

Menhir del Cabezo, Alcántara

Nos acercamos a la famosa población del puente romano más importante aún conservado en la Península Ibérica, en concreto al municipio de Alcántara, donde existe un menhir abandonado a su suerte, prácticamente, tirado sobre el suelo en el lugar que se cree ocupó. Éste es conocido como el Menhir del Cabezo, uno de los pocos ejemplos que quedan o conocidos, según se dice, en la Alta Extremadura. Tiene 4,65 metros de largo y un diámetro de 1,20 metros, lo que le otorga una importante dimensión. Tiene cazoletas en ambos extremos, una docena más o menos, la mayor de ellas en el vértice, de forma ovalada y con un diámetro de 30 y 20 centímetros.
El menhir se encuentra en un pequeño cerro o cabezo, de ahí su nombre, y hay restos de piedras removidas en los alrededores, que formarían anillos tumulares, creyéndose, por tanto, por tal motivo, que el menhir se encuentra derribado en el lugar que ocupó originariamente.

Foto: Emilio José Pérez García - dolmentierraviva.blogspot.com

Sobre el significado de los menhires es mucho lo que se ha dicho; desde que tienen un significado funerario, sexual o fálico, telúrico, incluso solar y de poder. Su origen etimológico se encuentra en el bretón, al igual que los nombres otorgados al resto de megalitos, y significa "piedra larga".
Volviendo a las distintas interpretaciones que de los menhires se han hecho, diremos que, por ejemplo, H. Kirchner entendió que éstos eran un sustitutivo en piedra de los seres humanos, "un cuerpo para la eternidad". Su significado sexual viene otorgado por su forma fálica, creyéndose que éstos fertilizaban la tierra, creencia que aún sigue viva en algunas tradiciones del folklore europeo. En cuanto a su significado telúrico, diremos que algunos autores entienden que los menhires marcan las corriente telúricas más activas de la Tierra; y en lo que se refiere a su vertiente astronómica o solar, podrían haber cumplido funciones de observación astronómica y solar, quizás vinculados con la determinación de los solsticios y equinoccios, tratando con ello de regular la agricultura y los distintos ciclos de la Naturaleza. Hay quien incluso les otorga un significado de poder, haciendo paralelismos con los obeliscos y demás construcciones que con el origen de las civilizaciones, como la egipcia, se dieron, tratando quizás, de señalar, para las generaciones venideras, lugares donde hubo batallas o encuentros o eventos que se consideraron dignos de quedar en la memoria del colectivo. Cumplieran una u otra función, su contemplación, como hemos dejado patente en más de una ocasión, es uno de los hechos más emocionantes con los que se puede encontrar una persona que posea algo de sensibilidad por el pasado y por sus antepasados.
Aportamos la fotografía de Emilio José Pérez García, una de las personas que quizás más megalitos haya fotografiado; al menos en la Península Ibérica y la vecina tierra de los antiguos galos.



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