martes, 24 de noviembre de 2015

Peña con cruces en Vereda del Fraile, Las Ventas con Peña Aguilera

Gracias a la geógrafa Ana Olivera Poll, a quién tengo el gusto de conocer, hemos sabido de la existencia de esta peña en la conocida como Vereda del Fraile de Las Ventas con Peña Aguilera, municipio de la comarca de Montes de Toledo. Como se puede observar en la fotografía de Ana Olivera Poll, tomada por ella misma el pasado sábado, en esta roca existen distintos cruciformes, lo que nos hace suponer que pudiéramos encontrarnos ante una roca más de las tantas que han sido cristianizadas, pues posiblemente pudiera haber cumplido una función sacra en tiempos de cultos precristianos, con lo que estas cruces podrían haber tratado de ocultar los posibles cultos anteriores allí realizados o simplemente sobreponerse, de un modo más natural, a los anteriores, aunque más bien apostaríamos por lo primero.

Foto: Ana Olivera Poll - 21/11/2015

De todas formas, el trazado de algunas de las cruces y demás grabados, con círculos en algunos de sus brazos y distintas cazoletas, nos hacen creer también en la posibilidad de que dicha combinación de elementos -cazoletas y cruces- vengan de tiempos anteriores a la propia existencia del cristianismo. En cuanto a las cazoletas, parece más que evidente, pero también podrían ser los cruciformes, o al menos algunos de ellos, anteriores a la religión de la Cruz; ya se sabe que los cruciformes, igualmente, aparecían como representaciones en algunas estaciones de grabados rupestres o petroglifos, en muchos de los casos interpretándose como antropomorfos o incluso como simples marcas, aunque a buen seguro tendrían muchos de ellos un significado que iría más allá de cumplir una simple función de señal o marca. Como siempre ocurre ante este tipo de manifestaciones rupestres, su interpretación resulta un enigma de muy difícil resolución.



2 comentarios:

  1. Es curioso, la atracción que siente el ser humano por las rocas. Desde el mundo primitivo hasta hoy, de hecho creo que esa atracción es el único vestigio (junto a la fascinación por las cuevas y el mundo subterráneo) que nos queda del humano primitivo que fuimos.
    Un saludo, amigo.

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  2. Cierto, no sé si será la perdurabilidad de las mismas, que cualquier grabado en ellas se puede transmitir generación tras generación o incluso el propio telurismo que despreden y, por supuesto, que bajo ellas, en las cuevas, estuvieron nuestros primeros hogares como especie; quizás todo eso tenga su punto de importancia en ello. Lo que sí es verdad que, como ya hemos hablado en alguna ocasión, estamos en unas décadas donde gran parte de esa vinculación se ha perdido o se está perdiendo tristemente. Ojalá, antes de que sea demasiado tarde, volvamos a armonizarnos con nuestros vínculos naturales. Otro saludo, amigo.

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